Imagen: Aymará Ghiglione

Hace unos años comencé este blog con la intención de hace de él una bitácora. Si lo que vale es la intención, entonces festejo su nacimiento. Ahora, vuelvo a sentir la voluntad de arañar trocitos de atenciones, de voluntades, de pensamientos. No soy constante, nunca lo he sido, y aquí la intención no disminuye el acto. Pero quiero.

Quiero empezar o seguir o retroceder, no eso no se puede, o avanzar o lo que sea, y contarle algo a alguien. Es decir: contar algo con la intención, ya veis cuán manida la pobre, de que alguien lo lea. Miguitas de pan, botellas con mensaje en un océano de morralla, quién sabe…

Me gustaría, eso sí, que fuese un pequeño espacio de participación, una terminal de llegada y partida de viajeros voraces de aventura. Porque lo que sí tengo claro, siempre lo he tenido, es que navegar es necesario. Bienvenidas, bienvenidos, a este barquito de papel desafiando las tormentas. Como se dice en Galicia: Medre o mar!, que el mar crezca.

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