Toda la gente errante – Sala Sargadelos, 2-10-2012

Luz Darriba nunca dejará de sorprenderme. Y este libro es una auténtica sorpresa. Una más.

Lugo necesita luz. Lugo, necesita a Luz, esté cerca o en la distancia. Porque si está cerca nos impacta con sus creaciones. Si está lejos, envía mensajes contundentes como este libro que hoy presentamos, TODA LA GENTE ERRANTE, que a primera vista puede ser una crónica de emigración, pero es mucho más que eso.

Y al ver el libro, se me ocurrió preguntarle si la ilustración de la portada era ella con su padre, a lo que me respondió que no, que era una imagen simbólica. Al terminar de leer el libro, si no lo hubiera preguntado antes del comienzo, hubiera formulado la misma pregunta.

En Lugo tenemos la conciencia de que Luz es una mujer luchadora, que vino y se integró profundamente; buscando raíces echó raíces; y con los pies firmemente asentados en nuestro suelo – su suelo – se alzó para proclamar su fortaleza, sus ideas, su tesón.

En nuestra historia reciente está clavada una pica, un hito, en relación con la muralla de Lugo. Una obra de Luz. Fue una locura rodearla de libros. Hace falta estar muy loco – en este caso, muy loca- para plantear algo así. Y hay que estar muy cuerda para conseguirlo.

Pero yo he venido aquí a hablar de su libro. Lo leí de un tirón este fin de semana. Porque se lee de un tirón. Si comienzas a leerlo, no puedes dejarlo. Hasta el final.

Hay que leerlo. No vale que te lo cuenten. Aunque es “contable”; puede contarse, pero por muy bien que se cuente, nada que ver con el placer de meterse en él, seguir la narración con el estilo de Luz, con las palabras de Luz.

Es, y no divulgo nada que no deba, la historia de dos mujeres, tan distintas que viven en mundos diferentes que colisionan hasta confundirse, fundirse. Estas dos mujeres evolucionan, influyéndose, acercándose, humanizándose.

Cada mujer es un mundo. Cada una de estas mujeres es un mundo. Con otro mundo que está a su alrededor, con personajes bien definidos pero complementarios. Cada una de estas dos mujeres es un mundo independiente, que podría evolucionar, recorrer su universo sin haber tenido nunca el menor contacto. Pero el azar, que siempre precisa agentes aunque sean tan impresentables como el único elemento masculino que tiene actividad en esta narración, se encarga de hacerlos coincidir y orbitar de una forma que acaba por ser armónica.

Me impactó esta novela de Luz Darriba. Y me hizo pensar que cuando habla de toda la gente errante no se refiere a la emigración, o no se refiere a ella exclusivamente. Y que uno puede tener una existencia errante sin moverse del lugar donde vio la luz. Y es errante el que busca un lugar en el espacio, pero lo es más el que busca un lugar en el tiempo, en la familia, en su conciencia.

Todos los personajes que aparecen en el libro tienen una personalidad definida, casi identificable con muchas personas que todos conocemos. Son tan humanos como nosotros mismos, como nuestros vecinos, como nuestros amigos.

Quizás sin quererlo –o buscándolo así – hay mucho de Luz en el personaje de Julia, una mujer luchadora en solitario, por su independencia, por sus ideas, por la vida. Julia está en pleno viaje de ida, trayectoria vital de frustración en fracaso. O no tanto.

Virtudes está en el viaje de vuelta, de fracaso en frustración. Y tampoco tanto. Que demuestran ambas tesón y fuerza de vencedoras que no admiten un fracaso por respuesta.

En este libro de Luz se refleja la crisis colectiva que nos envuelva, y la difícil emigración, y la  vejez difícil, y la difícil madurez. Todo es difícil, pero el ánimo y el ánima de las dos protagonistas nos van facilitando nuestro caminar.

El libro de Luz habla de caminos, de gente que camina, a veces sin rumbo fijo, esperando que cada día que amanece sea un poco mejor. Aunque a veces a las dos mujeres que nos atraen desde las páginas del libro parezca atacarlas la desesperanza.

Las citas de Tolkien –creador de mundos imaginarios- nos acompañan durante toda la narración, certificando que los mundos de ficción pueden tener tanta o más vida que el mundo real que nos envuelve. Y si en una de ellas se indica que “no toda la gente errante anda perdida”, las dos errantes –ya amigas nuestras, desde que comenzamos a conocerlas- andan buscando su lugar en el mundo, y a fe que lo encuentran.

María Xosé Porteiro, en su lúcido prólogo, menciona a Laxeiro que dijo de Luz que es “una mujer que pinta con libertad, con la que deja en sus lienzos la verdad”. En este caso, los pinceles inmateriales de Luz pintan, diseñan, escenario y personajes para contar una historia entrañable por la que vemos pasar la vida.

Si os interesan las personas, tenéis que leer este libro. Si os interesa conocer como puede ser la vida de las personas que se buscan la vida –no sólo económica- tenéis que entrar en este libro. Si queréis conocer los mecanismos que hacen fuertes a los luchadores, los resortes que consiguen hallar juventud en la vejez decrépita de lo físico, os recomiendo que acariciéis este libro.

Si queréis conocer el espíritu y la fuerza que animan a Luz Darriba, no perdáis la oportunidad de aprehenderlo en las páginas de este libro. Porque este libro dice de Luz mucho más que cualquier biografía.

En fin: Que es un libro gratificante. Que si la Seguridad Social no estuviera restringiendo la prescripción de medicamentos, habría que venderlo con receta con cargo a un imaginario departamento de animación e ilusión que todos estamos necesitando.

Felicidades, Luz Darriba. El hecho de rodear la muralla de libros te acompañará siempre y será, quizás, lo más “sonoro” que has hecho. Este libro tuyo, sobre la gente que camina buscando y buscándose será (hasta el próximo, claro) tu tarjeta de presentación más humana, más sincera y más viva. Mi felicitación, mi ánimo y un poco de envidia, que ya me gustaría saber escribir así.

 

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